La mejor versión de ti mismo

Puedo apostar que en muchas ocasiones te has sentido fracasado por no ser el mejor de todos, por no cubrir las expectativas del resto de la gente. Eso sucede por no concentrarte en tu persona; en tus cualidades, aptitudes y conocimientos, en aquello que te hace distinto de los demás, en esa manera de hacer las cosas que nadie más tiene; en suma, en ser la mejor versión de ti mismo.

Nos han enseñado desde pequeños a ser los mejores, a compararnos con aquél que parece tenerlo todo en la vida: un trabajo muy bien pagado, una bellísima esposa, unos hijos maravillosos, una vida llena de lujos y comodidades…

Por si fuera poco, seguramente te metieron en la cabeza la idea de que debes tomar de ejemplo y superar a esas personas, y lo que es peor, que tu felicidad depende de que seas mejores que ellas.

No estoy tratando de decirte que mejorar sea malo; todo lo contrario: es un impulso muy positivo que te obliga a sacar lo mejor de ti mismo, a esforzarte, a crecer.

El problema no es tu afán de superación; el problema es que usas una referencia equivocada, es decir, al más guapo, al que tiene más dinero, al que maneja el auto más caro, y un largo etcétera, cuando debieras focalizarte en aquello que sólo tú puedes ofrecer, en eso que mejor sabes hacer, en intentar ser la mejor versión de ti mismo.

Mides tu progreso, el de tu labor profesional o el de tu negocio en función de lo lejos o cerca que estás los números de los “mejores”, y al intentar a toda costa hacerlo mejor que ellos, terminas copiando, replicando sus hábitos, actitudes, comportamiento, métodos, procedimientos, productos o servicios.

¿Resultado? Te vuelves el eterno seguidor, haces más de lo mismo sin detenerte a pensar si realmente eso te hace feliz, si te permite crecer como profesionista, si trae prosperidad a tu negocio.

Lo que te voy a decir te sonará a locura, pero es muy real: si quieres el éxito, olvida a esos competidores, y vuélvete tu propio adversario por vencer.

Sé que es difícil porque has crecido con esos esquemas dentro de tu cabeza, pero detén un momento tu alocada y obsesiva carrera, reflexiona y vuelve a los orígenes, escucha tu propia voz, sigue tus propios pasos.

¿Tiene caso que sigas intentando ser el mejor vendiendo llantas, cuando lo que tú sabes hacer mejor es escribir?

Por eso, te sugiero que pares un momento, respires, reflexiones, observes y busques no lo que haces igual que lo demás, sino eso que nadie hace con más pasión, con mejor calidad que tú; eso que sólo tú eres capaz de ofrecer al resto.

Quizá tengas miedo, y te comprendo: hacer las cosas de forma distinta también exige de ti una actitud valiente, pues debes enfrentar situaciones y problemas nuevos; quizá caigas y no haya alguien que te aconseje.

Pero hay algo alentador: aquellos que se concentraron en ellos mismos y en sus propias cualidades, y trataron de ser siempre su propia escala de valor, su propia referencia, son quienes han triunfado: Steve Jobs, Michael Jordan, Gustavo Ceratti… Ellos focalizaron sus esfuerzos en lo que sabían hacer mejor.

No puedes esperar que un pez aprenda a nadar fuera del agua, por lo que te invito, ahora mismo…

A SER TU PROPIA BRÚJULA.

Comprometido con tu éxito

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